YO NO MIENTO NI ME APROPIO DE LO DE NADIE

LOS MITOS DEL EGO

La honestidad, la honestidad verdadera, no es la que nos han hecho creer a través de los códigos morales o de los mal denominados valores. Nos han hecho creer que honestidad es ser totalmente veraces, no engañar a nadie con mentiras, ni tratar de apoderarnos de lo de nadie. En el caso de la veracidad, la honestidad que creemos tener no es más que un engaño, pues por más que digamos que no engañamos con mentiras, ello no es posible y es falso, ya que no solamente es imposible decir siempre la verdad, sino que no es apropiado hacerlo en el ego, a consta de las consecuencias que ello pueda traer. No podemos andar por el mundo diciéndole a cuanta persona nos encontramos, todo absolutamente todo lo que pensamos de ellos y exactamente lo que pensamos; es por ello que como no es apropiado, entonces no somos completamente veraces; es por ello que es imposible y además no apropiado. Afirmar y asegurar que somos totalmente veraces es una doble moral, común en el ego; pues o somos totalmente veraces o no lo somos…No podemos ser veraces a medias o solo cuando nos conviene.

En el caso de honestidad con respecto a no apropiarnos de lo que no nos pertenece, esto en la verdad también es totalmente falso, pues se considera, que “ladrón es quien le arrebata algo a alguien”; mas no es ladrón también, quien se aprovecha de otro en un negocio, dizque porque dio papaya, dizque porque estaba quebrado y necesitaba el dinero y le di cualquier cosa por lo que tenía, no es también ladrón quien utiliza practicas como presionar al productor para recibirle sus mercancías solo en consignación y con las condiciones impuestas por él? ETC…ETC..  No…………………………………! Estos no son ladrones; lo que son es buenos negociantes! (esto es lo que dice el ego para justificar que todos tratamos de apoderarnos de lo de los demás)……Mas! esto no es así; esto es falso….Este también es un robo disfrazado.

El ego atribuye valor únicamente a aquello de lo que se apropia. Esto conduce a la cuarta ley del caos, que, si las demás son aceptadas, no puede sino ser verdad. Esta supuesta ley es la creencia de que posees aquello de lo que te apropias. De acuerdo con esa ley, la pérdida de otro es tu ganancia y, por consiguiente, no reconoce el hecho de que nunca puedes quitarle nada a nadie, excepto a ti mismo. (UCDM T-23,II,9)