PUEDE EL MUNDO DARNOS LA DICHA Y LA PAZ?

PORQUE PERDONAR?

El mundo a traves de sus  diferentes mundos o grupos, como son los  de los entornos laborales, familiares, políticos, económicos, culturales etc…no nos han dado, no nos pueden dar y no nos podrán dar la dicha y la paz de Dios.

El mundo que ves no te ofrece nada que puedas necesitar; nada que puedas usar en modo alguno; ni nada en absoluto que te pueda hacer feliz. Cree esto y te habrás ahorrado muchos años de miseria, incontables desengaños y esperanzas que se convierten en amargas cenizas de desesperación. Todo aquel que quiera dejar atrás al mundo y remontarse más allá de su limitado alcance y de sus mezquindades tiene que aceptar que este pensamiento es verdad. UCDM L-128,1

El mundo, no nos puede dar dicha y paz permanente, pues toda la dicha que creemos nos da, indefectiblemente tarde o temprano nos la va a quitar de alguna manera.

El mundo al ser dirigido por el ego, no tiene sino una única función y es la creación de conflictos que nos causen sufrimiento, lo cual es lo opuesto a la dicha y paz de Dios.

Donde están entonces la dicha y la paz de Dios? La dicha y la paz de Dios, están solamente en nuestro interior, en nuestro altar interior y están allí, porque Dios las puso allí.

Reconozcamos, que lo que todos de alguna manera estamos buscando permanentemente es la dicha y la paz, bien sea en la forma de cosas, relaciones o disfrute; por ello si por alguna razon nos encontramos  en conflicto con algo o alguien, si estamos resentidos, con ira, molestos con algo o alguien etc……………………..entonces, por dicho motivo no estamos en dicha y paz; o sea que para estar en dicha y paz tenemos que sanar, trascender, deshacer o como lo queramos llamar, tales molestias o resentimientos o iras.

Aquí entonces tenemos una de las leyes del Espíritu Santo; para tener dicha y paz, tenemos que dar dicha y paz.

La única manera de tener paz es enseñando paz. Al enseñarla, no puedes sino aprenderla, pues no puedes enseñar aquello de lo que todavía te disocias. UCDM T-6,III,4

Como podemos entonces dar paz?

  • Damos paz, cuando no confrontamos a la oveja negra, pues hacerlo tiene el propósito de hacerla sentir culpable, con la intencion también, de que cambie su comportamiento y actué como  queremos y deseamos que lo haga.
  • Damos paz, cuando no le hacemos reclamos a la oveja negra por su comportamiento, pues hacerlo es decirle que estamos en victima por su culpa, que es una maltratadora una victimaria..El único propósito por el cual lo hacemos es para que recapacite y se comporte como lo queremos y deseamos.
  • Damos paz, cuando asumimos nuestra responsabilidad, al no descargar nuestras necesidades o lo que creemos nos falta en la oveja negra o su comportamiento, sabiendo  de antemano  que no nos las va a llenar, que no nos las va a suplir……No le podemos pedir peras al olmo.

Lo que necesitamos es asumir completamente nuestra responsabilidad, reconociendo con la guía y la ayuda del Espíritu Santo…… a traves de los proceoso de VERDADERO PERDÓN QUE:

  • La dicha y la paz no están en que otro nos reconozca
  • La dicha y la paz están dadas solo por Dios
  • La dicha y la paz estan en reconocernos como  Hijos de Dios
  • La dicha y la paz no están en que otro nos apruebe
  • La dicha y la paz  no están en que otro esté de acuerdo con nosotros
  • La dicha y la paz no están en que otro nos admire
  • La dicha y la paz  no están en que otro nos acompañe
  • La dicha y la paz no están en que otro nos rescate de las dificultades
  • La dicha y la paz no están en que otro sea amoroso con nosotros
  • La dicha y la paz no están en que otro sea muy especial con nosotros
  • La dicha y la paz  no están en que otro sea detallista con nosotros
  • La dicha y la paz  no están en que otro sea delicado con nosotros
  • La dicha y la paz no están en que otro sea respetuoso con nosotros.

Etc…etc…etc…

Tampoco podemos propiciar o proporcionarnos a perder la dicha y la paz, con aquel que nos puede hacer algo que no nos gusta que nos hagan y más aun, sabiendo que lo hace regularmente y que ya se lo ha hecho a otros.

Lo que el ego está diciendo no tiene sentido, y el Espíritu Santo no intenta comprender nada que proceda de él. Puesto que no lo entiende, tampoco lo juzga, pues sabe que nada que el ego haga tiene sentido. UCDM T-9,III,3