POBRECITAS LAS VICTIMAS

LOS MITOS DEL EGO

Se puede considerar una víctima, todo aquel que de alguna manera cree sufrir un daño en su integridad física, moral o en sus pertenencias, daño, que cree le es propiciado u ocasionado por un agente externo a el mismo.

Las victimas en el mundo del ego, despiertan un gran pesar y son protegidas de todas las formas posibles; incluso quienes propician los daños, son considerados los victimarios, a los cuales solamente se les desea el castigo y un castigo ejemplar; sin embargo a la víctima se busca reponerle o restituirle lo que ha perdido. O sea que la victima es el bueno y el victimario es el malo.

No así, es la situación, en el mundo de la mente o del Ser; pues quien en el mundo de la mente se considere una víctima, lo que está sucediendo es que no está asumiendo su propia responsabilidad y además no se está reconociendo como Hijo de Dios, pues un Hijo de Dios solamente puede ser “dañado” por sus propios pensamientos, entendiéndose dañado porque vive temporalmente un “sueño” de sufrimiento.

Nada, excepto tus propios pensamientos, puede atacarte. Nada, excepto tus propios pensamientos, puede hacerte pensar que eres vulnerable. Y nada, excepto tus propios pensamientos, puede probarte que esto no es así.

 (UCDM L-26,4)

El Hijo de Dios que verdaderamente se reconoce como tal, y está convencido de ello, ha recuperado la memoria de su verdadera identidad y nada..nada…absolutamente nada, puede hacerle el más mínimo daño, quitarle algo o perjudicarlo en algo.

Por lo tanto uno de los aspectos para salirnos del mundo del ego, del mundo de la escasez, del mundo de las perdidas y del sufrimiento, es dejar de considerarnos victimas.