EL MUNDO ME DA LA DICHA Y LA PAZ?

PORQUE PERDONAR?

Todos absolutamente todos de una u otra forma lo que permanentemente estamos deseando es alcanzar felicidad; mas en el mundo del ego con su distorsión y con la “publicidad” hemos creído que la felicidad es el “disfrute” y que más felices somos entre mas disfrutemos….De lo que no somos concientes es que el disfrute como tal no nos puede dar la dicha y la paz de Dios, porque detrás de todo disfrute se esconde el miedo a perderlo o el miedo a que se termine. Si somos honestos, cuando conseguimos algo con lo cual creemos que nos va a dar felicidad, estamos permanentemente sufriendo porque a ese algo le puede suceder algo, porque se nos puede dañar o porque lo podemos perder, o sea ese algo no nos puede dar felicidad que es la dicha y la paz completas

Siempre que basamos la dicha y la paz en ese algo, al poco tiempo el entusiasmo y la dicha iniciales por ese algo disminuyen y entonces queremos más de ese algo, mas o mejor o de más alta gama; así mismo, mientras ese algo nos da la dicha en unas cosas, hay otras en las cuales sentimos que no hay dicha sino mas bien sufrimiento.

Cuando ponemos la dicha en formas la estamos poniendo en ídolos y los ídolos por ser limitados nunca nos van a reemplazar la dicha y la paz de Dios.

Los ídolos son límites. Representan la creencia de que hay ciertas formas que pueden brindar felicidad, y de que, limitando, se consigue todo. Es como si dijeras: “No tengo necesidad de todo. Lo único que quiero es este trocito, y para mí será como si fuese todo”. Y esto no puede sino dejarte insatisfecho porque tu voluntad es que todo sea tuyo. Decídete en favor de los ídolos y estarás buscando perder. Decídete por la verdad y todo será tuyo. (UCDM T-30,III,1)

Cuando estamos atrapados por los ídolos, como los medios para alcanzar la dicha y la paz, es porque no reconocemos que la dicha y la paz ya están dentro de nosotros, que siempre ha estado allí y que siempre estará; entonces necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para sanar la creencia de que estamos incompletos, de que nos falta algo, de que estamos escasos de algo.

JESUS SANA MI MENTE DE LA CREENCIA DE QUE ESTAMOS SEPARADOS DE LA FUENTE DE QUE ESTAMOS ESCASOS DE AMOR Y PLENITUD