19-DEBO ATACAR EL ERROR?

PORQUE PERDONAR?

Si atacas el error que ves en otro, te harás daño a ti mismo. No puedes conocer a tu hermano si lo atacas. Los ataques siempre se lanzan contra extraños.  Al percibir falsamente a tu hermano lo conviertes en un extraño, y, por lo tanto, no puedes conocerlo. Le tienes miedo porque lo has convertido en un extraño. Percíbelo correctamente para que lo puedas conocer. UCDM T-3,III,7

Si todos somos iguales, si todos somos parte de un mismo ser, entonces cualquiera de los miembros de la filiación por muy malo y perverso que yo lo perciba, es igual a mí y es parte de la filiación. Por ello si ataco a un miembro de la filiaion, me estoy atacando a mi mismo y adicionalmente no me estoy conociendo, es decir no me estoy reconociendo, porque si considero que un miembro merece ataque por sus errores y que comete errores, entonces igualmente yo cometo errores y merezco ataque (castigo) por mis errores.

La única manera de conocerme a mi mismo o reconocerme como Hijo de Dios, libre de error, culpa y pecado, es a través de los otros miembros de la filiación; esta es la condición del plan de salvación de Dios, no ha sido inventado por nosotros. O sea que la manera es no ver pecado, error, culpa en ninguno de lo miembros de la filiación.

Lo anterior si que parece difícil, pues no es eso lo que percibimos, ni lo que los testigos del mundo nos estan mostrando; es por ello que necesitamos corrección a nivel de la mente, para corregir nuestra percepción equivocada.

Tienes un papel que desempeñar en la Expiación, pero el plan de la Expiación en sí está más allá de ti. No sabes cómo pasar por alto los errores pues, de lo contrario, no los cometerías. Creer que no los cometes, o que los puedes corregir sin un Guía cuyo propósito es corregirlos, no sería más que otro error. Y si no sigues a ese Guía, tus errores no podrán ser corregidos. El plan no lo elaboraste tú debido a las limitadas ideas que tienes acerca de lo que eres. De esta sensación de limitación es de donde emanan todos los errores. La forma de deshacerlos, por lo tanto, no procede de ti, sino que es para ti. UCDM T-9,IV,2