ENTONCES IGNORO LO QUE ME HIZO?

PORQUE PERDONAR?

El falso perdón, el de los movimientos religiosos, el de los “buenos”, el mas popular, el que todos hemos creído que hay que hacer, es un perdón que empieza por darle realidad al atropello que el otro cometió contra mi…Mas “Como y que es darle realidad?” Darle realidad es centrarme y poner toda mi atención en lo que el otro me hizo; es considerar que fue muy grave, considerar que fue el colmo, considerar que como se atrevió, considerar que donde quedaron las leyes del buen comportamiento y de la amistad? Etc..etc…etc… Ya en este punto, está totalmente justificado sentirme amenazado, está justificado sentirme atacado, está justificado sentirme atropellado, está justificado sentirme iracundo y víctima, pues víctima es todo aquel que sufre las consecuencias de un injusto atropello y entonces igualmente esta justificado defenderme y para ello el ego me recomienda atacar…………Mas….Sucedido todo esto, no faltara quien nos diga…….”Hey, pues no le des tanta importancia a lo que sucedió; vos muy bien sabes que dicha persona es así, que ella obra así y hay que entenderla; al fin y al cabo puedes olvidarlo todo por el bien ( de la familia, del grupo, de la empresa, de la sociedad, de la relación…etc..etc…etc…)” No faltara también quien por dar gusto, por no contrariar, por quedar bien, porque se cree superior, porque se cree muy espiritual o avanzado, optara dizque por olvidar y dizque por perdonar…………..Mas de verdad, verdad y con toda la honestidad, será que esta persona de verdad logro olvidar? Será que de verdad logro quitarse el dolor y la ira por lo sucedido?…………………………..NO! pues claro que no; es imposible, no se puede hacer, no se puede lograr…Porque? pues porque yo ya le di realidad, al centrarme totalmente en el hecho, considerando que fue muy grave.

Mas esa accion de “pasar por alto” la cual no brota de una paz interna, sino de un cambio de comportamiento con la otra persona, todo a fuerza de voluntad y proveniente de una falsa verdad, no es más que una negación, una falsedad, un atropello hacia mí mismo una mentira para conmigo mismo y para con quien creo me hizo lo que me hizo…….ESTE ES EL TAN COMUN FALSO PERDON

En el verdadero perdón, yo percibo la falta o el atropello que el otro cometió contra mi; puedo sentir la ira, el resentimiento, los deseos de venganza, de retaliación…Puedo contar lo que me hizo, mostrarme como la victima etc…etc…etc… y puedo quedarme allí todo el tiempo que desee o que considere necesario…..Hasta aquí ambos perdones son iguales, mas de aquí en adelante viene la diferencia……En vez de quedarme mascullando lo que me hizo y pensando en cómo voy a reaccionar en cómo me voy a sacar la tuna o como me voy a defender, me salgo de este juego y le pido consejo al Espíritu Santo……………El me dirá……Es totalmente cierto que estas teniendo una percepción de ser atacado de ser maltratado de ser dañado, mas ello no quiere decir que porque así lo estas percibiendo, ello sea real….En actitud, pues, aunque no en contenido, eres como tu Creador, Quien tiene perfecta fe en Sus creaciones porque Él las creó. Creer en algo produce la aceptación de su existencia. Por eso puedes creer lo que nadie más piensa que es verdad. Para ti es verdad porque tú lo fabricaste. UCDM T-1,VI,4 Entonces con la conciencia de que ello no puede ser real porque yo soy un Hijo de Dios y yo no puedo ser atacado ni dañado, se lo entrego al Espíritu Santo, porque entonces lo que está sucediendo es que estoy teniendo una “percepción equivocada” y lo que necesita ser perdonado no es lo que creo que el otro me hizo, sino lo que estoy percibiendo como que me hizo…..Como lo que creo me hizo no es verdad, sino solamente una ilusión, entonces lo puedo pasar por alto porque ello nunca existió y como no existió no lo estoy negando no lo estoy reprimiendo…..OJO el único capacitado para hacer este cambio tan difícil y tan imposible para cualquiera de nosotros en el ego, es el Espíritu Santo.

Lo anterior, es un adelanto y un abre bocas a los procesos de verdadero perdón, los cuales se detallaran mas ampliamente al final de esta serie de documentos titulados “Porque perdonar?”